“Los argentinos fueron inmigrantes que llegaron aquí para trabajar.

Es como si no recordaran su pasado. Es muy triste.

Tan lindo país, pero no hay futuro”

Matt, periodista británico. Residente argentino desde 2009.

Tropezón, ¿es caída?

“¡Cómo se destruyeron los portafolios en 4 días! El S&P derrapó casi 6% en una semana”, comentaba un analista lamiéndose las heridas. Esta vez la marea roja llegó desde Europa. El invierno está asomando y con él se acerca una nueva ola de contagios. El coronavirus sigue presente. Nuevos confinamientos en Alemania y Francia despertaron temores en los inversores. Cerrar la economía implica detener y enfriar su recuperación. “La discusión pasa por si el patrón de crecimiento sigue una recuperación en V o en W. Esta última opción hoy es la que más se pondera”, remata nuestro analista. Los sectores que hayan podido sobrevivir a los primeros meses de aislamiento, aún no tienen el futuro asegurado.

Ni siquiera la sorpresa positiva de la impresionante recuperación del PBI americano en el tercer trimestre (33,1% en términos anualizados), pudo frenar la caída. En ese país del Norte, se celebran elecciones el martes próximo. Precoronavirus, Trump hubiera arrasado. 10 años de crecimiento ininterrumpido y un nivel de desempleo en mínimos históricos lo hubieran coronado ganador. Allá también, se vota con el bolsillo.

Hoy la situación es diferente. Las encuestas dan por ganador al candidato demócrata, Joe Biden. Sin embargo, todos recuerdan que en 2016, a pesar de que el voto popular ungió a Hillary, el sistema de elecciones indirectas determinó que Donald sea el actual presidente.

¿Energía tradicional o renovable?

Con independencia de demócratas o republicanos al poder, el paquete de estímulos a la economía americana continuará. A nivel micro, sin embargo, la ecuación diferirá y por ende los sectores a apostar también. Las políticas de Biden a favor del medio ambiente, revelan una oportunidad de compra en energías renovables. Las amenazas de subir impuestos y promover leyes antimonopolio a empresas de tecnología, siembran dudas sobre la continuidad del ciclo alcista en este sector.

De resultar reelecto el actual Presidente, la sorpresa se materializaría en un rally alcista. Los republicanos son siempre vistos más “promercado”. Menos impuestos, más libertad pero también más protección a la industria nacional, y las energías tradicionales son las más beneficiadas.

En cualquiera de los casos la inflación será una cuestión a resolver. Tamaña inyección de dinero en la economía, tarde o temprano, tendrá sus efectos. La mejor cobertura pasará por acciones. Bonos del tesoro americano desde hace tiempo dejaron de utilizarse a tales efectos.

La Policía del Pensamiento

Envueltos en la volatilidad internacional, los activos argentinos no pararon de caer. Sin embargo las intervenciones de “manos amigas” ayudaron a sostener el peso. Gracias a eso, el dólar contado con liquidación cerró cerca de $152, luego de tocar los $185.

Artificial o no, un dólar más barato brinda la oportunidad de reposicionar carteras de inversión, dolarizando las tenencias. La decisión es clave para enfrentar más tranquilos los dos meses que restan para cerrar el año. El mercado ofrece una ventana de oportunidad. Quienes aprovechen esta opción, deberán correr el riesgo de ser informados en “tiempo real” a las autoridades. El dólar se escapa y el Gobierno no tiene mejor idea que profundizar los controles. Mayor controles, mayores temores, y por ende mayor presión alcista al billete y una mayor economía en negro. Este mes no sólo los depósitos en dólares continuaron saliendo del sistema financiero, sino también comenzó el drenaje de depósitos en pesos. Quienes no pueden comprar el oficial o no pueden hacer contado con liquidación, retiran los pesos crocantes de los bancos y se dirigen a las cuevas. El blue llegó a pagarse hasta $195. Es el precio de dormir tranquilo.

Funcionarios, ¿Funcionan?

En nuestro país, el 75% de las acciones líderes cotiza debajo de U$S 1. Es decir, valen menos que 2 litros de Coca Cola. Del Panel General, prácticamente la totalidad de los bancos con oferta pública se encuentran valuados a lo que técnicamente se conoce como “valor libros”.

En finanzas, una empresa en liquidación vale el valor de los activos que podrían rematarse, pero una empresa en marcha vale por su capacidad de generar flujos a futuro. Los últimos datos de actividad económica (agosto 2020), muestran que mientras el agregado de actividad se desplomó un 11,6%, la intermediación financiera es el único sector que crece por arriba del 4%. ¿El mercado se equivoca? ¿los bancos están baratos?

Quienes ven oportunidad de compra apuestan a Martín Guzmán. Creen que el superministro logrará crear un puente hasta marzo 2021, donde aparecerán los dólares de las exportaciones. Ello implica atravesar un fin de año tranquilo, sin sobresaltos en lo social ni presiones devaluatorias sobre el peso. Así llegaría el momento de coronar un acuerdo con el FMI.

Los pesimistas pagarán lo que sea para salir del país y de su moneda. Ni la volatilidad de las acciones americanas logrará desanimarlos. Ya habrá tiempo de apostar por Argentina, una vez que toque el piso para tomar impulso y rebotar.

Es clave tomar la decisión cuanto antes, de cara a las Fiestas y a la foto de fin de año para bienes personales. Ello determinará cómo será la luz que ilumine la pantalla la noche del 24 de Diciembre. Del otro lado podrán verse familiares con la copa en alza o los portales de noticias con las principales novedades y datos del mercado.